Sicario. Confesión de una asesino de Ciudad Juárez

Correo
Texto publicado en la Pista Cultural 30

Pensar y reflexionar sobre los tráficos es una constante en 17, Instituto de Estudios Críticos. En nuestros escritorios están actualmente las pruebas de un dossier de la revista Diecisiete que abordará el tema, como un adelanto del libro que aparecerá a principios del próximo año. A la vez, esta semana una serie de textos ha llamado nuestra atención. “Sicario. Confesión de una asesino de Ciudad Juárez” aparecido en Nexos, “Memorias de capo” publicado en Gatopardo y Narcoliteratura, una serie de cuatro textos en Babelia, suplemento del periódico El país. Estas publicaciones apuntan hacia varias aristas de reflexión.
En primer lugar, demuestran la falta de una narrativa para los fenómenos de violencia que vivimos en México: se recurre a la literatura para dar la sensación de una narración novelesca aunque se reconozca que no se inventan historias, se recuperan y cuentan las de la vida cotidiana: no imaginamos, tenemos una literatura que oscila entre el costumbrismo, el realismo y la viaje interior. La imaginación ha sido desterrada. ¿Es posible imaginar o plantear una lógica de los tráficos desde la literatura? ¿Acaso sólo nos resta describir? En segundo lugar, ante la carencia de hipótesis y de narrativa volteamos hacia los protagonistas, damos voz a los “delincuentes” para que sean ellos mismos quienes nos expliquen el por qué de lo que hoy vivimos. ¿Cómo ser hospitaliarios con sus testimonios? ¿Desde dónde los escuchamos? Por último, estos tres textos son síntoma de la miopía cotidiana: el narcotráfico acapara las miradas pero es necesario ir más allá y comprender que es posible vislumbrar una lógica amplia que involucra los diversos tráficos, pues no es posible pensarlos por separado. Insistimos:

Tráficos. Tráfico de drogas. De migrantes y desplazados económicos. De mujeres y de infantes. Tráfico de armas. De tecnología nuclear. Tráfico de órganos. De especies. De códigos genéticos. De influencias. De mercancías. De antigüedades. Tratados masivamente, aunque también bajo sordina, los tráficos desbordan hoy los noticieros, las secciones de nota roja de la prensa... y también a aquellos funcionarios de quienes esperaríamos respuestas... Oficialmente ilegales, aunque tolerados e incluso sigilosamente promovidos, los tráficos implican a aquellas instancias que formalmente deberían de combatirlos...  Artífices de feudos y fortunas, fábricas de miedo, angustia, terror y muerte, los tráficos minan los lazos sociales que por otro lado los hacen posibles; degradan la vida institucional que a la vez revitalizan; dilapidan los anhelos de significado a la vez que prometen satisfacer con inmediatez al sujeto paradigmáticamente adicto de los tiempos que corren. Formación parasitaria en lo político-económico (si no hay tráfico sin mundialización, tampoco parece haber mundialización sin tráfico), factor de primera importancia en la producción y distribución simbólica, como también en la vida subjetiva, el tráfico se constituye como una forma radical de la mercantilización y la circulación de valores carente de un Valor que la gobierne. Fenómeno de actualidad nacional e internacional, motivo diverso y monótono a la vez, la naturaleza contemporánea de los tráficos demanda con urgencia ser esclarecida y críticamente encarada. Acaso este fenómeno responde a la descripción foucaultiana del biopoder, encrucijada en que el Estado y otras instancias gozan de un acceso inmediato al cuerpo, sin las resistencias tradicionalmente ofrecidas por los registros culturales y personales: el ciudadano, desde hace tiempo un consumidor, aparece hoy como un mero consumible. Lo sepamos o no, lo queramos o no, hoy nos hallamos a la deriva en el oleaje de los tráficos: de ahí la importancia de representárnoslos adecuadamente para poder orientarnos frente a ellos y, acaso, optar...

Se trata de describir y analizar los modos en que el actual intercambio local y global de bienes, servicios y personas que traspasan los ámbitos de lo formal y lo informal generan nuevos modos de socialidad y configuraciones culturales y subjetivas. ¿O no?
 
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