Texto publicado en la Pista Cultural 31
El 6 de agosto se cumplieron 40 años de la muerte de Theodor W. Adorno. Filósofo que animó la Escuela de Frankfurt y erigió un severo análisis del fascismo, es parte del legado que 17, Instituto de Estudios Críticos asume. ¿Por qué 17? El nombre propio del Instituto, la cifra 17, recuerda el llamado recíproco de la crítica cultural y el psicoanálisis que tuvo lugar en el marco de la Escuela de Frankfurt antes de la hecatombe alemana de la década de 1930. Fueron los investigadores sociales quienes atrajeron por primera vez a su ciudad a un pequeño grupo de psicoanalistas y les hicieron un lugar en su edificio. El resultado de sus intercambios fue un importante legado contra el totalitarismo. El espacio que cohabitaron llevaba por número el 17. Destruido por la guerra, de él sólo quedan las letras a las que dio y aún dará lugar.
La revista Ñ lo recuerda con un artículo:
Por un momento, tras el funeral (en el que contra todas las predicciones no hubo disturbios), pareció que su muerte sería también el fin de sus ideas. La tajante ruptura con los estudiantes universitarios, la anhelada obra maestra que quedaba inconclusa, y la entronización de Marcuse, un "temperamento divergente" que ahora parecía eclipsarlo como filósofo de la época... muchos factores hacían suponer que su nombre podría desvanecerse como el de un académico más. Sin embargo, bastó con que sus colegas –con Horkheimer y Habermas a la cabeza– lo reivindicaran ante la sociedad, con que las protestas juveniles se diluyeran, y con que hasta Marcuse mismo le reconociera su deuda intelectual en su último libro, para que la vigencia del pensamiento adorniano empezara a hacerse evidente. Para leer el resto de artículo da clic aquí.
Sirva esta memoria como un pretexto para su (re)lectura.
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