Carta abierta

Correo

He vivido en la misma casa durante más de diez años sin ningún problema. De pronto, el día 14 de junio de 2008 tuve una grave crisis de salud: fuertes espasmos musculares y una migraña muy intensa; después de un par de días, quedé muy débil con temblor en piernas y brazos, cansancio, insomnio, mareos, náuseas y dolor de cabeza constantes, tensión nerviosa, depresión y llanto, sensación de oídos tapados, visión borrosa y problemas de concentración y de memoria inmediata, o sea, una afección severa al sistema nervioso central. Dado que mi situación empeoraba notablemente día con día, tuve que salir de mi casa y vivir en otros sitios, lo cual ha perjudicado mucho mi vida y mi trabajo.


A la vez, mi computadora se bloqueó. Los técnicos, después de ver que la descompostura ocurría sólo en algunas partes de mi casa, sobre todo en la planta alta, descubrieron que aquí confluyen cargas fuertes de ondas electromagnéticas que provienen de las antenas de telefonía celular ubicadas alrededor de mi domicilio. La solución para mi computadora fue retirarle la tarjeta de recepción inalámbrica.

El 30 de junio presenté un escrito a la delegación de Coyoacán, solicitando que mandaran medir los campos electromagnéticos creados por las antenas sobre la avenida Miguel Angel de Quevedo muy cercanas a mi casa: a una cuadra, esquina con Asia (de Telcel), a una cuadra, esquina con Fernández Leal (de Movistar), a tres cuadras, esquina con América (de Nextel), a tres cuadras, entre Carrillo Puerto y Tres Cruces (de varias compañías), otra en América esquina con Antigua Taxqueña. (La avenida Miguel Angel de Quevedo y sus calles aledañas tienen -entre División del Norte y Av. Universidad- alrededor de 25 antenas, hasta donde he visto.) Es posible que hayan aumentado la potencia de algunas de éstas, coincidiendo con los días en que empezó la crisis en mi casa. Después de un mes, la respuesta de la delegación de Coyoacán ha sido que no pueden medir nada en el interior de las casas, y que no pueden revelar las medidas de la calle a los interesados.

Llamé a las oficinas de Telcel, y dos ingenieros vinieron a mi casa y dijeron que no encontraron nada irregular o fuera de las normas.

El 14 de agosto me comuniqué con el Centro Nacional de Metrología, Departamento de mediciones electromagnéticas, pero el equipo para medir estos campos electromagnéticos “no está en uso”.

El 15 de agosto llamé a la compañía Movistar: dijeron que mandarían a alguien a verificar la próxima semana, pero no he tenido noticia de ellos.

El 4 de septiembre vinieron unas personas de Cofetel y unas semanas después me informaron que las radiaciones “no exceden los parámetros técnicos de la normatividad mexicana” y que la antena que me está afectando es la de Telcel, ubicada en Miguel Angel de Quevedo y Asia (sobre el restaurante El Morral).

Hablé por teléfono a la Procuraduría ambiental y de orientación territorial (PAOT) y me dijeron que sólo les competen los asuntos de uso de suelo.

El 7 de octubre fui a la Procuraduría federal de protección al ambiente (Profepa) y me recibieron la denuncia, aunque “no les compete”; el 8 de noviembre recibí como respuesta un oficio que dice que turnaron mi denuncia a la delegación de Coyoacán.

El 10 de octubre envié una carta con todos estos datos a la Secretaría de salud, pero aún no me han respondido.

En Derechos humanos se ocupan de otros asuntos, y éste “no les compete”.

El 24 de octubre vino un ingeniero de Telcel y dijo que el problema no era de sus antenas sino de los cables de luz y de teléfono que dan servicio a mi casa. El mismo día, la Compañía de luz me cambió el cable, y el 27 de octubre cambiaron el cable de Telmex, pero la radiación electromagnética permanece igual.

Publiqué una carta personal en La Jornada en la columna de Enrique Galván Ochoa y luego una con muchas firmas en La Jornada, Excélsior, El Universal y Milenio. El periódico Reforma prefirió mandar a una reportera, pero en ninguno de sus artículos menciona el problema de la salud, que es el más importante.

En estos últimos meses, las personas que suben a la planta alta de mi casa (donde están mi recámara y mi lugar de trabajo) empiezan a sufrir dolores de cabeza después de un rato breve. He gastado mucho dinero en técnicos, médicos y el intento de remedios parciales (como poner mallas de metal en los tragaluces, con alambres que hacen tierra). Por otra parte, varios vecinos -que viven o trabajan por este rumbo- me han dicho que sufren de males semejantes y no conocen su origen; también me he enterado de otros casos en la colonia Condesa, en San José Insurgentes y en la colonia Alamos. Es un problema de salud pública.

La OMS ya ha reconocido como enfermedad esta "hipersensibilidad eléctrica" y en internet existe mucha información, además de los escándalos que ha habido en España, Francia, Chile y Argentina, por afecciones y muertes provocadas por las antenas; también hay ya varios libros sobre el tema.

En otros países este asunto está legislado para no afectar a las personas, pero hasta donde sé, en México no hay legislación al respecto, sólo una “normatividad”. En Estados Unidos, la tolerancia es 60 veces mayor que en la mayoría de otros países (p.e. Italia, Suiza, China, Rusia).

Estoy pues, no sólo continuamente enferma y con dificultades para realizar mi trabajo, sino en un callejón sin salida.

México D.F. a 12 de noviembre de 2008


Posdata

Dado que en México a nadie le compete la contaminación de radiaciones electromagnéticas, tuve que comprar a través de internet un aparato para medir los campos eléctricos, los campos magnéticos y las microondas. Además, tuve que salir definitivamente de mi casa. Después de varios meses, empecé a recuperar lentamente la salud, salvo la pérdida de visión que ha requerido cirugías y algunos problemas dermatológicos. Con la ayuda de algunos ingenieros, instalé una “jaula de Faraday” (pagada por mí, desde luego) en la casa para que fuera habitable.

La OMS (WHO) reconoce que existe la enfermedad EHS (electrical hypersensitivity) pero dice que no hay pruebas de que sea provocada por la contaminación electromagnética (EMF: electromagnetic fields, CEM: campos electromagnéticos). Sin embargo, en muchos países hay enfermos y se relacionan con la cercanía de los CEM.

29 junio 2009
Algunas referencias son:

www.spinspace.com/biophysics/emfsens.htm
www.ei-resource.org/illness-information/related-conditions/electrical-sensitivity-&-hypersensitivity
http://en.wikipedia.org/wiki/Electromagnetic_hypersensitivity
www.geocities.com/noantenas/ES01.html
www.electrosensibilidad.es
www.avaate.org/article.php3?id_article=10184.var_recherche=bioinitiative
http://www.robindestoits.org/
http://sciencesetavenirmensuel.nouvelobs.com/hebdo/parution/p747/

http://sipan.inictel.gob.pe/internet/tx/rni/NORMAS/mexico.htm

http://www.rfsafetysolutions.com/ICNIRP_standard.htm
http://www.uv.mx/gestion/proyectos/documents/LeonelAlejandroOrdazHernandez.pdf
http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/048ssa13.html
http://athens.fse-esf.org
http://next-up.org/pdf/kathimerini_es.pdf
http://creeroreventar-uruguay.blogspot.com/2007/09/la-cuna-de-la-democracia-y-el-poder.html

También vale la pena consultar a Lucinda Grant que ha escrito mucho sobre esto (libros y artículos, así como un recuento de distintas opiniones de médicos en congresos sobre el tema), así como a Arthur Firstenberg.

Mónica Mansour
Barrio de San Lucas
Coyoacán


 
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